Max Winters se gana la vida como puede en la Nueva York de los años 30, aunque le gustaría que fuera algo mejor que cinco centavos por palabra en relatos para una revista pulp. Poco saben los editores de dicha publicación semanal que esas historias de forajidos de cuatreros del Lejano Oeste guardan más realidad que ficción. Pues Max realmente fue un pistolero de aquella época que cada día añora ¿Pero qué pasará cuando su pasado le alcance?
La inseparable dupla del mejor noir comiquero, Ed Brubaker y Sean Phillips, se unen para contar una historia corta al margen de series más longevas como Criminal o Fatale. En este caso es un concepto igualmente interesante el que nos propone Brubaker: un antiguo cuatrero del lejano oeste que ha vivido hasta el borde de la segunda guerra mundial. Ver cómo el personaje, ajado y hastiado de la vida en general, se intenta adaptar a los tiempos modernos será uno de los alicientes de la trama. Una en la que el ritmo no decae en ningún momento, por cierto.

El dibujante es Sean Phillips, por si acaso a alguien lo dudaba, y sigue estando a la altura de cada reto que le propone Ed Brubaker. Para esta ocasión era abordar un tono más oscuro y realista para el presente de la narración y un aspecto de revista pulp (de ahí el nombre de la obra) para los recuerdos. Algo que funciona a la perfección. Cabe añadir que buena parte del mérito ha de llevárselo el hijo de Sean, Jacob Phillips. Pues sin él no sería posible las virguerías al color que presenciamos en este cómic. Jacob no es la primera vez que colabora con esta inseparable dupla, pero espero que se quede para largo.
En definitiva, Pulp es un cómic breve pero basta para mostrar una calidad en el equipo creativo impresionante. Una oportunidad perfecta para que alguien que no se ha acercado al mundo noir de Brubaker y Phillips deje de ser un hereje.
Guion: 9
Dibujo: 9
Nota Cómics y Birras: 9

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