Jonathan Webb trabaja para una empresa en la que la monotonía abunda. Ahora mismo se encuentra de viaje de negocios en Europa y no está conciliando el sueño como debería. Así que para aprovechar su insomnio, decide recorrer las calles de esta ciudad. En algún punto de su peregrinaje nocturno, se topa con Rainer quien le hace de guía. Aunque este pintoresco personajillo no es la mejor y más tranquila de las compañías. Algo que acabará descubriendo Jonathan conforme se vaya zambullendo en la oscuridad.
La dupla noir más prolífica del cómic, Ed Brubaker y Sean Phillips, nos ofrece esta historia con toques atípicos en lo que a sus relatos se refiere. No en vano, trasladan el foco de atención a una ciudad de Francia, un cambio de escenario al viejo continente que no presenciabamos desde Fatale. La trama, con ciertos ecos a Eyes Wide Shut, no nos habla de los típicos rateros o matones de algún barrio de mala muerte. Aquí es un editor bastante anodino el que lleva la voz cantante, y su afán por sentirse vivo es la clave de este drama.

El dibujo de Sean Phillips también adopta un cariz distinto para la ocasión. Pues, como he dicho, el principal cambio es la localización, y Phillips puede hacernos creer totalmente que estamos en alguna parte de Francia. Una vez más, el color de Jacob Phillips es una clave realmente importante para engrandecer la obra. El hijo de Sean hace un uso elegante de los colores pastel hasta casi convertir algunos en luces de neón. El resultado final es un arte que acaba por hacer que sucumbamos a la vez que su protagonista.
En definitiva, Night fever es una historia con un tono ligeramente distinto al que nos tienen acostumbrados el mejor equipo de género negro actual del cómic. Y a quien no los conozca, es la mejor manera de adentrarse en su maravillosa obra. Básicamente porque se trata de una historia autoconclusiva que se lee de una sentada.
Guion: 8
Dibujo: 9
Nota Cómics y Birras: 8

Discusión sobre esto post