Los parajes más rupestres de la Japón del siglo XX tienen muchas historias que contar. Lo que podría parecer un escenario donde la dedicación a la tierra bajo las inclemencias de las duras estaciones puede dar en alguna situación demasiado turbia. Monjes budistas, artesanos de todo tipo de trabajos, campesinos, mujeres de compañía, niños huérfanos…todos ellos tienen mucho que contar, pero no todo tiene porqué acabar bien.
Akai yuki (título original de Nieve roja) es una recopilación de historias cortas de Susumu Katsumata. Este maestro del gekiga, que en japonés significa «imagen dramática», domina a la perfección ese género precisamente. Todos y cada uno de los relatos dejan un poso angustioso difícil de digerir, señal de que el propio Katsumata ha hecho bien su labor como narrador. Pero dejando el lado el dramatismo inherente a Nieve roja, me fascina el uso que se le da en más de una historia a los kappa. Pues se trata de unos de mis yōkai (espíritu/criatura mitológica del folclore japonés) favoritos, y aquí se les da una dimensión mucho más humana de la que se suele ver en otras obras.

La parte artística de Akai yuki también la lleva el propio Susumu Katsumata. Su estilo es más bien caricaturesco, es precisamente el que le granjeó un nombre cuando realizaba diversos trabajos para la revista japonesa Garo. Aunque su trazo es simple, todos los personajes están caracterizados de manera que son fácilmente reconocibles aún con el cambio de historia constante. No en vano, el fuerte de Katsumata se encuentra en cómo plasma los escenarios que rodean este Japón rural. Los paisajes son diversos, pues varían de un relato a otro, pero todos tienen en común que están representados con una belleza inusitada.
En definitiva, Nieve roja supone una interesante recopilación de historias japonesas del siglo pasado. No pensé que muchas de ellas me dejarían tan destrozado moralmente, algo que sube el valor narrativo de esta obra que edita Gallo Nero.
Guion: 7
Dibujo: 6
Nota Cómics y Birras: 7
