Australia hace un tiempo que quedó reducida a una tierra pantanosa. Destaca entre todo el país Falter City, una urbe que se ha adaptado al infinito cenagal que le rodea con máquinas que funcionan a pedales. A esta ciudad llegan Lippy y Penn, unos hermanos que pretenden establecer allí una fábrica de yogures caseros. Pero no cuentan con la cantidad ingente de estafadores que pueblan la zona y ansían su dinero. Ambos hermanos deberán sobrevivir a Falter City, cada uno a su particular manera.
El artista visual australiano Pat Grant nos ofrece una obra con muchísima mala baba. Disfrazada de distopía, Grant nos hace ver el lado más vil y rastrero de nuestra sociedad cuando hay dinero en juego. Aparte de denuncia social, también encontramos en su narración algún momento de humor negro aderezado de vez en cuando con algún pequeño relato funesto, los cuales me tenían desde el primer momento. Aunque no es justo decir tal cosa de esos breves textos, pues el cómputo global de la trama me atrapó y no paré hasta acabar The Grot al completo.

Respecto a la parte gráfica, el propio Pat Grant es el dibujante que dota de vida La Mugre. Su estilo es claramente caricaturesco, con un trazo que me recuerda en algunas ocasiones a la serie de animación de Clarence. Pero Grant guarda alguna sorpresa que otra a la hora de representar su arte. Pues consigue sorprendernos plasmando en papel este escenario distópico pero terroríficamente cercano. Contribuye bastante el color de Fionn McCabe, quién consigue darle a cada personaje y su entorno más cercano una paleta adecuada a su patrón psicológico. Es divertido ya que, cuando descubres la intención de McCabe, no dejas de verlo en cada viñeta.
En definitiva, La mugre es un cómic distópico pero lo suficientemente cercano a nuestro modo vivir en sociedad que abruma. A mí personalmente se me llevó bastante por delante, y es por eso que recomiendo muchísimo que os acerquéis a esta edición de Dibbuks.
Guion: 8
Dibujo: 8
Nota Cómics y Birras: 8
