El joven Conan lleva un tiempo instalado en Zamora, la ciudad de ladrones. Cualquiera pensaría que en una urbe así el único peligro que podría encontrarse uno es que te roben, pero el cimmerio está a punto de descubrir que nada más lejos de la realidad. Pues su estancia allí le dará para confrontar muertos vivientes, verificar maldiciones custodiadas por criaturas grotescas e incluso conocer a deidades extradimensionales. Pero la leyenda del rey Conan no se forjó sola.
Continúa lo que para mí es una de las mejores maneras de leer las historias del bárbaro más celebre. Pues aunque el material original de Robert E. Howard y la adaptación en cómic de Roy Thomas son maravillosas, hacía falta un acercamiento más moderno, y Kurt Busiek lo consigue. Bien es verdad que no es único guionista de este tomo, pues le ayuda Mike Mignola en tres números para nada desdeñables. Enfocándome en lo que ocupa el contenido de la trama, este tomo está más orientado a la faceta de Conan ladrón y saqueador. Un estilo algo distinto al de anterior, pero ya se vio algo de cara al final y no desentona con la narrativa. Aunque todas las historias aquí contenidas son buenas, las que tienen una calidad más que notable son La torre del elefante (partida en 3 números), La batalla del Valle de Brita, El narrador, El salón de los muertos (adaptada en 3 entregas). Por ellas ya merece la pena la lectura.

En la parte gráfica tenemos de vuelta a Cary Nord en la mayor parte del tomo demostrando que estaba destinado a plasmar al cimmerio. Casualmente, las intervenciones de Nord coinciden con la narración contemporánea de las aventuras de Conan. En el resto de historias tenemos a un popurrí de artistas con un arte distinto al de Cary Nord pero no por ello dejan de ser soberbios, simplemente el dibujante principal necesita un respiro entre arcos. Greg Ruth vuelve a encargarse de algunos relatos de la juventud del norteño con un trazo sucio pero contundente. En unos pocos números vemos a Timothy Truman a los lápices, algo raro ya que suele predominar su faceta de escritor. Aún así, desde luego que es memorable verlo dibujar a Conan, porque su estilo está hecho para el personaje. Con un trazo similar al de Nord pero con el entintado más marcado tenemos a Paul Lee aunque sea solo un número. Y finaliza el tomo con un número también Rafael Kayanan, cuyo estilo es el más oscuro y rudo pero se adapta genial al cimmerio. Mención especial a Ladronn, quién aparte de ayudar en ciertas páginas de El corazón de Yag-Khosa ayudó con el diseño de dicha deidad.
Resumiendo, Las crónicas de Conan 2 El corazón de Yag-Khosa marca un enfoque diferente del bárbaro respecto al tomo anterior pero las historias están al mismo (o incluso mayor) nivel de calidad. Sigue siendo la mejor manera actual de acercarse al mito del cimmerio, y eso que ya han pasado unos años desde que se creara esta serie.
Guion: 8
Dibujo: 8
Nota Cómics y Birras: 8

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