En un mundo que se ha ido totalmente a tomar por saco, nadie pensaría que hay espacio para el amor. Pero que se lo pregunten a Maceo, quien al recibir la visita de Mezzy, empieza a sentir cosas que no había sentido nunca. Tanto es así que se plantea abandonar su segura pero solitaria torre, rodeada de un mar radiactivo, eso sí. Pronto descubrirá que la Tierra Baldía es tremendamente hostil, y Mezzy tiene mucho más de lo que preocuparse de lo que tenía al iniciar su particular y misteriosa travesía.
La persona que escribe estas líneas ya ha confesado varias veces en este mismo blog la fascinación que tiene por las historias post-apocalípticas. Por ello, cuando me enteré de que Jason Aaron, uno de mis guionistas favoritos desde hace tiempo, tenía una nueva colección que estaba orientada precisamente en esa dirección, no podría estar más de enhorabuena. Afortunadamente, no me equivoqué. Y es que, solo Aaron consigue mezclar perfectamente amor con hecatombe y que me lo pase increíblemente bien. Ojo, esto no quita para que no haya momentos contundentes (más allá de que es el fin del mundo, quiero decir). Pues el drama es un concepto literario que Aaron maneja con soltura, y en Once upon a time at the end of the world tiene ocasiones para ello.

En el dibujo tenemos a un par de equipos para dos partes bastante diferenciadas de la trama. Empecemos por el grueso de la narración, digamos el presente en el cómic. Alexandre Tefenkgi es quien dibuja esa parte con el color de Lee Loughridge dando como resultado un apartado artístico hosco y desolador. Con total seguridad, una de las mejores maneras de mostrar el fin de los tiempo, aunque a veces me gustaría que algún detalle estuviera más claro. La parte del futuro, también llamada el flashforward, la plasma Nick Dragotta con su trazo fino y a la vez rompedor y la colorea Rico Renzi con bastante más gama cromal que la parte principal. Por lo tanto el contraste entre ambas es más que notable, pero es el efecto buscado. Completa el arte de la colección las maravillosas e imaginativas portadas de Mike del Mundo, un artista que merece la pena seguir.
Resumiendo, Érase una vez en el fin del mundo 1 Amor en tierra baldía es un genial inicio de un cómic con una muy buena premisa que funciona perfectamente. Lo bueno también es que no es una serie muy extensa, y solo quedarían dos tomos más para que finalice. Pero ya os hablaré de ellos más adelante.
Guion: 7
Dibujo: 7
Nota Cómics y Birras: 7

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